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título IV Congreso CIL 2025
fechas IV Congreso CIL

CÓRDOBA CIUDAD

MEZQUITA CATEDRAL

La Mezquita-Catedral es el monumento más emblemático de la ciudad de Córdoba. Un lugar en el que los estilos gótico, barroco, renacentista y mudéjar se funden dando lugar a un monumento único en el mundo.

El Patio de los Naranjos te dará la bienvenida y te mostrará su belleza invitándote a sentarte junto su fuente antes a acceder al interior del templo.

Una vez dentro del templo te recomendamos que lo disfrutes con calma, contemplando cada uno de sus rincones. Uno de los más bellos, y que por supuesto no debes perderte, es la maqsura. Lugar que estaba reservado para el rezo del Califa.

medina azahara

Medina Azahara, la fastuosa y misteriosa ciudad que Abd-al Rahman III mandó construir a los pies de Sierra Morena, a ocho kilómetros de Córdoba capital, encierra, incluso en su nombre, historias legendarias. La tradición popular afirma que, autoproclamado Abd al-Rahman III califa en el 929 d.C., y tras ocho años de reinado, decidió edificar una ciudad palatina en honor a su favorita, Azahara. Sin embargo, recientes estudios aportan fuertes evidencias de la causa que impulsó al califa a fundar Medina Azahara. Una renovada imagen del recién creado Califato Independiente de Occidente, fuerte y poderoso, uno de los mayores reinos medievales de Europa, se acepta como el origen más probable de la nueva Medina.

Cuenta con 4 declaraciones de Patrimonio de la Humanidad, Medina-Azahara es una de ellas. Se trata de un yacimiento arqueológico, situado a 8 kilómetros del centro de la ciudad, en el que pueden verse las ruinas la ciudad que fue núcleo de poder del Califato de Córdoba. No deberás irte de Medina-Azahara sin pasar por el Salón Rico, el lugar más bello de los que se conservan y, posiblemente, de todos los que había en la época de esplendor de la ciudad. Era el lugar en el que el Califa recibía a los dirigentes extranjeros que llegaban a la ciudad.

alcazar de los reyes cristianos

El Alcázar de los Reyes Cristianos, fortaleza y palacio de sólidos muros, encierra en su interior gran parte de la evolución arquitectónica de Córdoba. Restos romanos y visigodos conviven con los de origen árabe en este majestuoso solar, ya que fue lugar predilecto de los distintos gobernantes de la ciudad.

El visitante que por primera vez vislumbra esta fortaleza se sorprende ante una construcción casi rectangular con extensos muros de sillares pétreos y cuatro torres que perfilan los ángulos (la de Los Leones, la del Homenaje, la de La Inquisición y la de Las Palomas) Dentro, las distintas dependencias se articulan en torno a patios con exóticas y bellas flores, hierbas aromáticas y frondosos árboles. Las estancias y corredores se cierran con cúpulas góticas de piedra.

De los dos patios, el Mudéjar llama la atención por su belleza. Con enlosado en mármol, el murmullo del agua que corre por los canales y albercas refresca el ambiente y relaja al fatigado visitante. Los extensos jardines que cierran el conjunto dan muestra de la monumentalidad y esplendor de este Alcázar cordobés.

puente romano

El conjunto de la Mezquita Catedral, el río, la Puerta del Puente y el mismo Puente Romano de Córdoba, conforman una de las vistas más exquisitas de la ciudad, máxime aún si se visita al atardecer, en esa hora incierta en la que los últimos rayos de sol doran las superficies. El citado puente, levantado en el siglo I a. C., ha sufrido varias remodelaciones a lo largo de la Historia. La estructura principal data del medievo, siendo la intervención más reciente de 1876. Consta de dieciséis arcos, cuatro apuntados y el resto de medio punto. En el centro del antepecho se erige una escultura de San Rafael, obra del siglo XVI, realizada por Bernabé Gómez del Río.

la judería

Cientos de calles estrechas y retorcidas forman la preciosa judería de Córdoba. Entre estas calles y callejuelas encontrarás miles de rincones que te encantarán. La mejor manera de conocerlos todos es andado por su calle sin rumbo, dejándote llevar por lo que te vaya llamando la atención. 

La Calleja de las Flores es una de esas que no debes perderte en la judería. Una de las más transitadas, emblemáticas y fotografiadas. Una calleja estrecha y flanqueada por edificios de paredes blancas decoradas con macetas con flores. Al final de ella encontrarás una pequeña plaza con una coqueta fuente. Al volver, podrás disfrutar de una fantástica estampa al ver cómo la propia calle enmarca el minarete de la Mezquita-Catedral.

palacio de viana

Se trata de un majestuoso palacio, cuyas dependencias se desarrollan en torno a doce magníficos patios y un fantástico jardín. Las distintas especies florales decoran y perfuman cada rincón del ampuloso museo. La última marquesa de Viana, Sofía de Lancaster, supo mantener el exquisito origen de este palacio del siglo XIV.

Las múltiples dependencias del Palacio de Viana acogen numerosas colecciones de todo tipo (pinturas, vajillas, mosaicos, tapices, azulejos, armas de fuego). Las fabulosas obras de arte que se exhiben en este recinto hacen de esta visita una de las más constructivas de Córdoba. Destacan la colección de guadamecíes y la gran biblioteca de los siglos XVI al XVIII.

Torre de la calahorra

En el extremo sur del Puente Romano se levanta la Torre de la Calahorra de Córdoba, enclave de control y defensa desde la antigüedad, mencionada en alguna fuente árabe sobre al-Andalus, y en numerosas referencias históricas desde la conquista cristiana de Córdoba hasta la actualidad. Su arquitectura refleja sus sucesivas remodelaciones. El arco de herradura funcionaría como puerta anexa al puente, y su recinto rectangular flanqueado por torres se reforzaría en el siglo XII.

A principios del siglo XX fue declarada monumento histórico artístico. Tras variados usos, en la actualidad acoge el Museo Vivo de al-Andalus, sobre la convivencia entre las culturas judía, cristiana y musulmana.

templo romano

Junto al Ayuntamiento, se encuentra situado el único Templo Romano de Córdoba del que nos ha llegado evidencia arqueológica. Dedicado al culto imperial, asombra por sus grandes dimensiones. Formó parte del Foro Provincial junto con un circo. Originariamente estaba elevado sobre un podio y contaba con seis columnas exentas de tipo corintio en su entrada. Frente a ésta se levantaba el ara o altar. La reconstrucción, llevada a cabo por el arquitecto Félix Hernández, ha aportado a Córdoba una muestra más de la grandiosidad de esta urbe en época romana. Algunas de las piezas originales del templo se encuentran expuestas en el Museo Arqueológico o en inusuales y bellos rincones de la ciudad, como la columna estriada de la plaza de la Doblas.

plaza de la corredera

El lugar donde hoy se encuentra esta plaza se cree que en su día ocupó parte del Circo Romano. Las intervenciones arqueológicas han rescatado, de esta época, unos fabulosos mosaicos, expuestos en el Alcázar de los Reyes Cristianos. La actual disposición rectangular y porticada con arcos en su parte inferior, entronca esta construcción con las realizadas en las ciudades castellanas, lo que la constituye como única de su especie en Andalucía. Antiguamente se utilizaba como plaza de toros, conservando aún hoy una calleja llamada Toril. Después de pasar por zona de celebración de actos de fe, pregones y ejecuciones durante la Invasión Francesa, hoy puede disfrutarse de una amplia gama de cafés y bares de copas.

cuesta del bailio

La cuesta del Bailío fue históricamente una de las comunicaciones de la ciudad de Córdoba, España, entre la ciudad alta (Medina o Villa) y la baja (Axerquía) que atravesaba la muralla de origen romano. Actualmente une las calles Carbonell y Morand discurriendo hasta la calle Alfaros.

Su nombre proviene de la Casa del Bailío, residencia del bailío realizada en 1530 en la parte alta de la Cuesta con bella fachada renacentista, nombrada así por el cargo que ostentaba su dueño y que da nombre a la cuesta, comunicando con la plaza de Capuchinos y con el Cristo de los Faroles. Dicha casa palaciega perteneció a los Fernández de Córdoba, que ostentaron dicho cargo político. La fachada fue realizada por el arquitecto Hernán Ruiz II y se considera un ejemplo representativo de la arquitectura cordobesa del siglo XVI